Alteraciones de las vías lagrimales

Se trata de alguna alteración en la vía de drenaje de la lagrima.

Las lágrimas se generan en la glándula lagrimal principal y en las accesorias, pasa a la superficie ocular para mantenerla siempre húmeda, proporcionar nutrientes y drenar partículas externas en suspensión, y se dirige hacia los canales de drenaje lagrimal, para acabar su recorrido en las fosas nasales.

En condiciones normales, este flujo es constante, lento y pasa desapercibido.

Cualquier obstrucción de esta vía de drenaje comportará inicialmente un lagrimeo por rebosamiento ya que la lágrima no puede ser drenada por el conducto normal. De manera secundaria, y fases posteriores puede producirse una alteración de la superficie ocular.

El síntoma más frecuente es el lagrimeo o epifora.

Las causas son variadas, pero las más frecuentes son:

  • 1.- 1 Imperforación de la vía lagrimal congénita. La vía lagrimal en el periodo embrionario no es permeable. Se hace permeable al final del periodo de gestación. Podrían quedar restos en las primeras fases de la vida. En la mayoría de los casos la resolución es espontánea, pero si persiste se requiere un sondaje de la vía lagrimal. En estadios iniciales, el masaje de la zona del saco lagrimal puede favorecer la resolución del problema. Si no, es necesario un sondaje de la vía lagrimal.
  • Explicación visual

    Masaje a nivel del saco lagrimal (AyB) y Sondaje de la vía lagrimal infantil (C,D,E).

  • 2.- Obstrucción de la vía lagrimal como complicación de procesos inflamatorios o infecciosos de repetición. Si el sondaje lagrimal no es eficaz puede ser necesaria la intervención quirúrgica para repermeabilizar la vía (Dacriocistorinostomía).
  • 3.- Obstrucción traumática: Sección de la vía lagrimal : Requiere una reconstrucción quirúrgica.